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LABIN ofrece los análisis microbiológicos de alimentos y aguas, mediante el uso de métodos de referencia y siguiendo las regulaciones establecidas por el Ministerio de Salud y normas internacionales, para asegurar la calidad y seguridad de los productos alimenticios.

Nuestro objetivo principal es reducir el riesgo de transmisión de enfermedades de origen alimentario por prácticas inapropiadas durante la manipulación, procesamiento y almacenamiento de los alimentos. Para cumplir este objetivo se involucra a todo el personal que manipula los alimentos, los prepara y los sirve, y el ambiente en el cual se realiza todo el proceso.

Los análisis microbiológicos en alimentos y aguas son cada vez más frecuentes, y los controles periódicos en su empresa le permitirán:

  • Evitar intoxicaciones y propagación de enfermedades a sus colaboradores.
  • Incrementar la calidad microbiológica de los productos.
  • Determinar la calidad de la materia prima para la elaboración de un producto.
  • Verificar la efectividad de los procedimientos de limpieza y desinfección, y optimizarlos.
  • Mejorar las prácticas de inocuidad en la elaboración y manejo de las materias primas y productos terminados

Ofrecemos análisis de indicadores de manipulación de alimentos, tanto para materias primas como para productos terminados, para evaluar si existen niveles detectables de microorganismos que indiquen que existe un riesgo en el alimento, que cause enfermedades a los consumidores. La detección de indicadores biológicos como los coliformes totales y fecales permite determinar si un alimento es seguro para su consumo.

También realizamos muestreos ambientales, de superficies y utensilios, con el fin de determinar si los procesos de limpieza y desinfección realizados son adecuados o si es necesario mejorarlos. Esto incluye muestreo de aire y de superficies inertes como mesas de trabajo, recipientes, y otros utensilios, muestreo de manos y uñas del personal, para corroborar el lavado de manos, con el fin de detectar si el personal pudiera ser portador de ciertos microorganismos que puedan ser transmitidos a los alimentos y causar enfermedades a los consumidores.

El análisis microbiológico del agua que se utiliza para consumo humano o para preparación de alimentos es de suma importancia para conocer si la fuente de agua ha sufrido alguna contaminación, ya sea en el tratamiento que se le aplica para potabilizarla, o por fallas en la distribución. Si se utiliza un agua de mala calidad para la preparación de alimentos, existe un alto riesgo de que ocurran brotes de enfermedades en los consumidores. Para las muestras de aguas realizamos análisis de acuerdo con las regulaciones establecidas por el Ministerio de Salud y por las normas aceptadas por la Organización Mundial de la Salud.

Todos los análisis de alimentos y aguas realizados en LABIN son llevados a cabo por profesionales con experiencia. En los resultados se incluyen valores de referencia, que permiten a la empresa evaluar las mejoras conforme se van aplicando acciones correctivas, hasta alcanzar un nivel óptimo de calidad microbiológica. Las metodologías utilizadas para los análisis y los criterios de evaluación de los resultados están en concordancia con las Normas aceptadas a nivel nacional e internacional para el análisis de alimentos (Standard Methods, Farmacopea).

Indicaciones de Toma de Agua

Para garantizar la potabilidad del agua, se recomienda la realización de análisis de coliformes totales y fecales. A continuación las instrucciones para la recolección de estas muestras:

  • Identificar el lugar, la fecha, la hora, la naturaleza del agua y cualquier otra información pertinente.
  • Utilizar frascos de plástico estériles y limpios con tapa de rosca. Puede solicitarlos en cualquiera de nuestros laboratorios.
  • El frasco no debe abrirse hasta el momento en que tenga que llenarse.
  • Si el agua es de sistemas de distribución y de grifos, deberá remover los accesorios a alimentos externos tales como boquillas y filtros de plástico o de caucho y se dejará correr el agua durante varios minutos antes de recolectar la muestra.
  • Si la muestra proviene de tanques, cisternas y reservorios se tomarán haciendo descender un frasco lastrado con un peso conveniente y evitando tomar esa muestra de la capa superficial o del fondo, donde puede haber nata o sedimento.
  • Si proviene de un pozo con bomba de mano o mecánica, ésta se pondrá en marcha para hacer salir el agua. Antes de tomar la muestra se deja correr una cantidad adicional de agua, luego se deja que el agua de la bomba fluya directamente en el interior del frasco.
  • Para toma de muestras directamente de una fuente como río, lagos, o reservorios no es conveniente tomar muestras demasiado próximas a la orilla o en donde el agua está estancada. La muestra se tomará sumergiendo el frasco en el agua, de preferencia con el cuello hacia abajo hasta una profundidad de 15 a 30 cm para así evitar los desechos flotantes. Después se enderezará el frasco colocando el cuello hacia arriba con la boca apuntando en dirección a la corriente. Cuando no haya corriente, la botella se empujará horizontalmente a través del agua.
  • Para el transporte y almacenamiento de las muestras, no deben ser expuestas a la luz y deben mantenerse en un ambiente fresco, a una temperatura entre los 4 grados C y 10 grados C, pero sin ser congeladas, por lo que van a colocarse en hieleras y trasladar de inmediato al laboratorio en donde serán analizadas lo más pronto posible, de manera que se reduzca al mínimo el cambio en el contenido bacteriano del agua.